Diário "Esa Extraña Pareja"

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Día 23. Portomarín - Melide
Jaime Figueras e José Mari
Amanece encapotado y sigue así toda la mañana. Etapa idónea para bici con subida tranquila hasta Ventas de Narón donde espero a Jaime para llegar juntos al famoso crucero de Lameiros del siglo XVII. Acompaña a Jaime un matrimonio vasco muy simpático. Se nota que estamos cerca de nuestro destino pues el número de peregrinos es cada día mayor debido a las incorporaciones de personal en León, Astorga y Sarriá.

Descenso suave hasta Palas de Rei, la antigua Palacium Regis según el Codex Calixtinus de Aymeric Picaud. Hay una larga cola en la puerta del albergue. Pasamos de largo y nos vamos a comer con los maños al Hostal Vilariño. Buena elección; judías verdes con jamón y cordero asado. He dejado la bici en la calle y, ante mis dudas, un cliente del restaurante me asegura que puedo estar tranquilo, que en Palas de Rei no se roban bicis de peregrino.

Con la barriga llena salimos para Casanova aunque Jaime está dudando si seguir nueve kilómetros mas hasta Melide, un final de etapa mucho más atractivo. Siguen los continuos toboganes gallegos y voy atravesando pequeñas aldeas en las que nunca faltan su crucero, su pequeña iglesia y sus hórreos. En una de estas aldeas me paro para preguntar donde estoy y un aldeano que está cogiendo coles en su huerto me contesta muy ufano: ¡ Caballero, está usted en Leboreiro, primer pueblo del Camino en la provincia de A Coruña ¡. En el huerto siguiente veo un nuevo modelo de hórreo, un "cabeceiro", enorme canasto hecho con ramas de "salgueiro" y techo de paja.

Espero a Jaime a la entrada del puente románico de Furelos por el que pasaba el Camino original. Le están "mejorando" el pretil con unas modernas losas blancas de piedra artificial colocadas sobre las antiguas de piedra natural. Un lugareño me comenta que es un tema muy polémico en la Xunta.

El albergue de Melide es moderno y amplio, de dos plantas, excelentes servicios pero con un mantenimiento bastante deficiente. Módulos de ocho literas con armario y luz individual. Dispone incluso de seis cuadras que normalmente se utilizan para guardar bicis. Nos encontramos otra vez a Manolo y a Maribel. Creo que este continuo perder y reencontrar a los conocidos forma parte del atractivo del Camino.

Cenamos y muy bien en la pulpería Ezequiel donde, según dicen, preparan el mejor pulpo de Galicia. Nos ponemos de pulpo hasta las cejas acompañado de vino tinto servido en cuencos de barro. Maribel, supongo que para sacárselo de encima, nos presenta a un tipo muy raro de Vitoria que con aires de misterio nos dice que le han hablado de nosotros y tenía ganas de conocernos. ¿ Somos famosos ?. Dice que éste es su sexto camino. Por suerte ya no le volvimos a ver.

En una plaza del pueblo, alrededor de una hoguera de San Juan, nos invitan a chocolate deshecho con bizcochos. Al llegar al albergue recibo una llamada de Bubi, desde Nueva York, interesándose por mi progreso en el Camino.

 
Enviado por Jaime Figueras.
 
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