Diário "Esa Extraña Pareja"

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Día 17. Molinaseca - Cacabelos
Jaime Figueras e José Mari
La primera parte de esta etapa no tiene ningún atractivo. Les alcanzo en Ponferrada, la capital de El Bierzo. Fue un importante castro romano por sus importantes minas de oro y en la Edad Media la Pons Ferrata de los monjes-guerreros templarios que desde su fortaleza velaban por la seguridad de los que seguían la vía de las estrellas. Fotografiamos el castillo del Temple y nos vamos a desayunar al centro urbano. Javier anda con dificultad pero resiste. Repostamos papel moneda en una oficina de Caja España. Me imagino la cara de asombro que pondría un peregrino medieval si pudiera verlo.

Salimos juntos y después de cruzar el Sil nos despistamos y en lugar de coger hacia Columbrianos continuamos por la carretera NVI hasta Camponaraya. Son nueve kilómetros de tráfico intenso que se hacen interminables. En Camponaraya Javier solicita un descanso para sus pies.

Por fin, al salir del pueblo, tomo una pista de tierra que en suave descenso a través de un mar de viñas me lleva a Cacabelos. Voy directamente al nuevo albergue municipal que nos han recomendado, que no es mas que un añadido muy discreto en el interior del patio del santuario barroco de la Virgen de las Angustias. Lo forman módulos yuxtapuestos de dos plazas y techo corrido con armario individual y mesita de noche. El conjunto de módulos forma un pabellón en forma de U que aprovecha la tapia del recinto como pared trasera. Los servicios son de última generación y su cubierta es de cristal. El arquitecto que lo ha diseñado se ha lucido.

Como teníamos dudas entre éste y el albergue antiguo, después de varios intentos fallidos de avisar a Jaime vía móvil, decido volver a la entrada del pueblo para que no pierdan el tiempo pasando por el segundo. El destino vuelve a jugarme una mala pasada pues, sin darme cuenta, lo hago por un camino distinto y me cruzo con ellos sin saberlo. Después de media hora larga de espera viendo pasar peregrinos me vuelvo al albergue y...allí están, excitadísimos, porque peregrino que llegaba peregrino que les comentaba que me habían visto esperándoles.

En el centro médico aconsejan a Javier que se tome unos días de descanso. Nuestra idea era comer opíparamente en el celebre restaurante Casa Prada ,(Prada a tope), pero está cerrado por fiesta semanal. Nos metemos en otro de buen aspecto y a pesar de que prácticamente no tienen ningun plato de los que pone la carta - cosa que cabrea mucho a Jaime - al final nos preparan un par de cosas muy buenas que no recuerdo.

Como hace mucho calor, después de la siesta, nos vamos a la Playa Fluvial de Cacabelos en el río Cúa. Nos encontramos a Ana, Maribel y Manolo. El agua está fría pero soportable. Cenamos en un de los innumerables mesones del pueblo; ensalada mixta y chuletas de cerdo adobadas. Veo a Javier bastante pesimista.

Duermo solo en el módulo nº 21. No me lo puedo creer.

 
Enviado por Jaime Figueras.
 
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