Diário "Esa Extraña Pareja"

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Día 14. Hospital de Orbigo - Astorga
Jaime Figueras e José Mari
Mañana fresca y nublada. Desayuno tranquilamente en el albergue pues, cosa rara, está incluido en el donativo. La etapa de hoy será muy corta ya que nos tenemos que encontrar en Astorga con Javier Garriga que viene de Barcelona en el tren de la tarde.

Al llegar a Santibáñez un sendero muy estrecho me lleva a una pista agrícola que prácticamente llega a Astorga. Es de piso irregular con muchas piedras, "reguerots" y continuos desniveles, muy divertida para hacerla en bici de montaña. Paso a la japonesa de voz superfina, siempre perfectamente maquillada como una geisha, que me saluda cortésmente con la típica inclinación oriental.

Alcanzo a Jaime al final del altiplano encima de San Justo de la Vega. Está descansando frente a un corral al borde del camino, hablando por teléfono con Marta. Es la hora del informe diario. Le acompaño unos minutos hasta el crucero de Santo Toribio desde el que ya se divisa Astorga. En la terraza de un bar de carretera a la entrada de San Justo de la Vega están los alemanes despachándose unos enormes bocadillos. Nos saludamos con gran cordialidad. Las cosas van cambiando.

Subo la empinada cuesta que lleva a la parte vieja de Astorga y localizo el famoso Hostal La Peseta, recomendado por Santi Vila, en el que nos alojaremos esta noche para que Javier no tenga que estrenarse con un albergue puro y duro y no pueda decir aquello de "la primera en la frente".

En un bar de la Plaza Mayor nos tomamos unos buenos callos y pimientos rellenos de bacalao. Colás y Colasa, los maragatos del Ayuntamiento, van dando las horas en el campanario. A media tarde .llega Javier y nos vamos a pasear por la Astúrica Augusta histórica. En la Edad Media Astorga llegó a tener veinticinco hospitales. Ante tan abundante oferta la autoridad tuvo que crear la figura del "veedor" que era el encargado de visitar al anochecer todos los establecimientos para que los pobres y los viajeros no repitiesen cada jornada en uno diferente y permaneciesen meses gratis en la ciudad.

Previo arqueo, procedo a trasladar a Javier la caja comunitaria . La veteranía es un grado. Se estrena en el supermercado comprando el desayuno de mañana. Javier me ha traído de Barcelona un nuevo cargador de móvil con lo cual me temo que se me ha acabado la tranquilidad.

Cenamos en el restaurante del hostal, que resulta que es centenario, a base de sopa maragata, alubias con patas de cerdo y almejas, morcillo de ternera estofado y postre. Seguimos con el vino de El Bierzo. No parece un mal comienzo para Javier. Noche cálida en nuestra habitación triple.

 
Enviado por Jaime Figueras.
 
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