Diário "Esa Extraña Pareja"

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Día 8. Boadilla del Camino - Carrión de .los Condes
Jaime Figueras e José Mari
Amanece también frío y nublado, aunque al cabo de media hora sale el sol. Sigo por el camino de sirga que bordea el Canal de Castilla construido en el siglo XVIII por iniciativa del Marqués de la Ensenada pero que no llegó a su destino, el puerto de Santander. No se puede pedir un pedaleo más suave y gratificante, es un verdadero paseo. Alguna rana me saluda mientras trato de imaginar las mulas de la época tirando de las barcazas a través de este inacabable océano de tierra.

Tomo las fotografías de rigor en la esclusa de Frómista y me encuentro con Jaime delante de la magnífica iglesia románica de San Martín que según los expertos, Alex entre ellos, fue excesivamente restaurada .Nos sentamos un rato a tomar el sol a la puerta de la iglesia gótica de San Pedro y salimos, todavía con tiempo frío, hacia Carrión de los Condes.

Antes y como curiosidad fotografío mi bici delante de una mercería que lleva el exótico rótulo de " El Pequeño Catalán ". Me quedo con las ganas de saber su origen. ¿ Un viajante " del textil " de principios de siglo pasado que se enamoró de una atractiva palentina ?

El camino transcurre al principio por el andadero paralelo a la carretera por la que veo pasar tres parejas ya maduras de cicloturistas ingleses perfectamente equipados en sus enormes bicis de rueda grande llenas de alforjas, plásticos, esterillas, portamapas etc. Debe ser cómodo este tipo de bici para ir por carretera pero te pierdes el placer de transitar por las pistas y senderos que te permite la bici de montaña.

Continuo hacia Villalcazar de Sirga pasando por Población, Revenga y Villarmentero todos ellos de Campos. Hemos decidido, como objetivo prioritario de la etapa, ponernos morados de morcillas de cebolla y lechazo en el celebre Mesón de los Templarios de Villalcazar, sobre todo para contárselo a Alex.

Visitamos la imponente iglesia de Santa Maria la Blanca, románico de transición, encomienda templaria en el Camino junto con la de Ponferrada. Mientras esperamos que abran el mesón asistimos a la llegada de los invitados a una boda. El novio luce un conjunto azul claro de levita y chaleco que haría las delicias de Antonio Miró.

Por fin abren el mesón y nos sentamos a la mesa que ha conseguido reservar Jaime al llegar pues hoy sirven un banquete de bodas de oro. No tengo palabras para describir la calidad del lechazo, se deshace como si fuera mantequilla. Y no digamos los postres: un arroz con leche y una tarta de hojaldre buenísimos. Con la barriga llena y la cabeza algo turbia por el trasiego de clarete a discreción, después de dedicar un sentido recuerdo a Alex, partimos felices y contentos con destino a Carrión de los Condes.

. Nos alojamos, como ya hicimos hace dos años, en el albergue del Monasterio de Santa Clara en el que por cierto sigue el mismo hospitalero. Llego el primero y solo pisar el patio interior porticado me suelta en inglés que ya me puedo ir pues está completo. Le aclaro que soy del país y que tenemos plaza reservada. Al llegar Jaime se repite la historia. Poder reservar plaza, en los albergues privados, te da una gran tranquilidad al poder llegar a cualquier hora.

Aymeric Picaud, en su Codex Calixtinus, describe esta población como " activa e industriosa ciudad, rica en pan, en vino y en carne " y cuenta que en su hospital principal los peregrinos recibían " de Mayo a Octubre medio pan y de Noviembre a Abril un pan entero; a los presbíteros peregrinos se les entregaba un pan, un par de huevos, un cuartillo de vino y veinte reales en dinero ". ¡ Sin comentarios ¡

Como es sábado muchas tiendas están cerradas y no puedo intentar comprar el cargador del móvil. Vamos a la misa vespertina de la iglesia de Santa María del Camino. En un bar al que misteriosamente han acudido todos los peregrinos que han llegado a Carrión nos tomamos unos apetitosos huevos fritos con jijas y patatas. Muy sabrosas las jijas, que no sabíamos que eran. Es sorprendente el sexto sentido que tiene el peregrino para encontrar el mejor sitio para comer. Acierta siempre.

De vuelta al albergue abrimos la puerta de la planta baja con la llave que se deja siempre en la parte inferior del marco de la ventana de la derecha. ¡Hay cosas que no cambian nunca ¡ Nos retiramos a nuestra humilde celda del primer piso y Jaime procede al complicado ritual de curar la llaga de su talón e inventar tiritas de diseño revolucionario. Por mi parte, con gran cachondeo de Jaime, procedo a aplicar Voltaren Gel en la zona de la antigua tendinitis. Terapia psicológica.

 
Enviado por Jaime Figueras.
 
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