Diário "Esa Extraña Pareja"

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Día 6. Rabé de las Calzadas - Castrojeriz
Jaime Figueras e José Mari
Sigue nublado. Salgo con la idea de alcanzar a Jaime a los ocho o diez kilómetros pero después de recorrer un par surgen dificultades imprevistas. A consecuencia de las lluvias de estos últimos días el camino de tierra se ha convertido en un barrizal arcilloso que me bloquea las ruedas en las horquillas. Doy media vuelta, saco el barro como puedo y regreso una vez mas a Tardajos para tomar la carretera N120 hacia Olmillos de Sasamón. Después de varios intentos consigo conectar con Jaime por el móvil y quedamos en encontrarnos en Hontanas.

Paro en una gasolinera a comprar chocolate y galletas ( todavía no he desayunado ) y entretanto llega un ciclista holandés al que el barro le ha obligado también a coger la carretera. Nos vamos juntos a buen ritmo mientras sigue lloviendo y la temperatura no debe pasar de los cinco o seis grados.

Llegamos a Olmillos de Sasamón y cogemos la carretera local que sube a la meseta en dirección a Hontanas. El paisaje es impresionante en su soledad. En Hontanas, donde debía encontrarme con Jaime, me dice el hospitalero que hace un cuarto de hora que ha salido para Castrojeriz. Continuo a toda máquina mientras sigue lloviendo. Jaime debe haber cogido el pequeño atajo del río y no lo encuentro. La carretera y el camino pasan debajo de la arcada gótica del antiguo convento de San Antón, en ruinas. Más histórico imposible.

Llego a Castrojeriz y me meto en el primer bar que encuentro a tomarme un café con leche hirviendo. Me quedo a esperar a Jaime en la calle porticada junto al albergue municipal de San Esteban. Al poco rato me anuncia su inminente llegada por el móvil, muy excitado por nuestros fallos de conexión. Aparece por fin y nos vamos a reponer fuerzas a un bar cercano. Pasta y huevos fritos con jamón que nos saben a gloria.

Nos registra Santiago, un argentino afincado en Castrojeriz, auxiliado por un mallorquín con pinta de aventurero. No pone inconvenientes en registrarme como ciclista aunque solo son las tres. Nos cuenta sus trifulcas con el Ayuntamiento por el poco interés que éste pone en el mantenimiento de las instalaciones. El refugio es nuevo y espacioso con muy buenos servicios pero con el fallo garrafal de que el agua caliente se obtiene solo por placas solares. Con el tiempo que hace el agua está fría pero Jaime, que no lo ha oído, se ducha. . .

Por culpa del barro he recorrido 52 km, casi el doble de lo previsto. Por la tarde sale el sol y después de un paseo de inspección por el pueblo nos vamos a cenar a La Taberna, restaurante que nos ha recomendado Santiago sin la más mínima vacilación. Lo llevan un matrimonio y un hijo que está haciendo sus pinitos en la cocina. Patatas a la riojana y sardinas rebozadas. Excelente. Felicitamos a la madre que lo parió.

Esta noche duermo placidamente. En la litera de abajo tengo a Jacques, un buen amigo de Jaime, jubilado de la marina mercante francesa con dos retiros, peregrino repetidor y experto. También está el cuarteto alemán, hosco y reservado.

 
Enviado por Jaime Figueras.
 
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