Diário "Esa Extraña Pareja"

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10-06-2002 Etapa 10 Belorado - Atapuerca
Jaime Figueras e José Mari
Esta etapa es larga por lo que madrugo llegando a desayunar a Villafranca.
Como en el Camino anterior, hay niebla y ha refrescado con lo que el forro polar que estaba aparcado sale de la mochila.

Mal recuerdo el del albergue de esta localidad. Sigue tan vetusto y destartalado como hace dos años.

Desayunando en "Los Pajaritos" ( por cierto, muy bien) recupero a los peregrinos de Granada y recorremos juntos los Montes de Oca que suben hasta más de 1000ms.

Durante el trayecto despeja la niebla y podemos admirar el paisaje plagado de colinas cubiertas de robles jóvenes ya que la zona ardió hace años.
Es precisamente aquí donde me toman la foto que adorna la portada.

Es la primera etapa que recorro en compañía por lo que con la conversación me encuentro en S. Juan de Ortega sin darme cuenta. Al llegar aclaro el misterio que desde el inicio del Camino me tenía intrigado poniendo en cuarentena mis dotes de "rastreador indio" de los que alardeaba en mi ya lejana época de boy scout.
Me explico: Ya desde Roncesvalles fui encontrando un rastro de excrementos equinos que iban variando según el día lo que supuse se debía a que un peregrino a caballo me precedía y que el cambio de aspecto del rastro era provocado por la variación de distancia entre los dos.

Llego a S. Juan y en el abrevadero hallo la solución ya que son dos los animales, en este caso burros, que están allí amarrados y a ello se debe la variación de los excrementos. Ambos burros van perfectamente pertrechados con alforjas. El primero las lleva de esparto pero el segundo lleva unos contenedores de aluminio
ergonómicos que se adaptan perfectamente a su anatomía. De ahí deduzco que el primero es un burro país y el segundo es de importación, lo que compruebo al apreciar la bandera suiza en el lateral de uno de los flamantes contenedores.
Los dos peregrinos propietarios hacen juego con su original transporte ya que el primero va de peregrino más bien cochambroso mientras que el segundo parece recién salido de una tienda de Coronel Tapiocca.

Es curioso pero a partir de este momento no los volveré a encontrar en el Camino lo que me hace pensar que el hombre es más rápido que el burro aunque vaya cargado como tal.

Descanso un rato y veo como casi la totalidad de peregrinos, incluidos los granadinos, deciden que S. Juan de Ortega sea su final de etapa por lo que yo opto por seguir unos cuantos Km. hasta Atapuerca donde me han hablado de un albergue privado muy aceptable y que seguramente estará menos lleno.

A mi llegada compruebo que la información era buena pero me instalo en solitario ya que no hay ningún responsable a la vista aunque hay ya algunos equipos junto a las literas.

Voy a comer a un mesón de buen aspecto, a pesar que no figura en la guía y me ofrecen la mejor sopa de ajo que tomaré en el Camino. Tanto es así que al anochecer y a pesar de la tormenta y el frío que ha obligado a encender la estufa de leña, repito restaurante y menú. Que no superaré hasta las excelentes patatas riojanas de Castrojeríz.

 
Enviado por Jaime Figueras.
 
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