Artigos Peregrinos

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El Rapto
José Antonio de la Riera
EN ROMÁN PALADINO Lo mantienen alejado de sus peregrinos. Oculto por los solemnes despendoles del botafumeiro (¡ plás, plás, plás!), entre las miríadas de turistas, tras los cánticos distantes de los canónigos, entre ofrenda y ofrenda de los congresos de veterinarios, de los políticos de turno, de los cortesingleses y de las caixasgalicias, allí, sonriendo como siempre, está Santiago. Lo que pasa es que su sonrisa, bondadosa y aldeana, va dirigida a sus peregrinos. Y a éstos, los mantienen lo más lejos posible del Apóstol, la fiesta no va con ellos, no es para ellos. Santiago raptado, Santiago solapado, Santiago oculto, cada vez menos Santiago de los peregrinos. Han raptado a Santiago. Y, lo peor, es que el rumor del rapto de Santiago ha descendido desde Roncesvalles, corre por los albergues del Camino, ha trepado Irago arriba, repica en las campanas de O Cebreiro y atruena ya en el Obradoiro: ¡ Han raptado a Santiago ¡ ¿Y quién, quiénes, ha cometido tal felonía? ¿Quién, quiénes, han caído en tamaña torpeza, esa enorme indignidad? Y, además, ¿por qué, para qué? ¿Román Paladino? Pues vamos. 1) Los responsables de la catedral de Santiago, Oficina del Peregrino a la cabeza. Jamás se enteraron de lo que es, de lo que representa el Camino de Santiago y, muy particularmente, el gozoso renacimiento de las peregrinaciones jacobeas, que para nada se debe a ellos. Todo se les ha ido en arquear las cejas, hacerse cruces, dispensar a los peregrinos una acogida glacial, burocrática, inquisidora, sin alma, cerrar finisterraes, poner puertas al campo y blandir estadísticas impresentables donde se dice que un enorme porcentaje de los peregrinos recorren el Camino por motivos religiosos en sentido estricto (ni siquiera espirituales en sentido amplio) Cada vez que hacen públicas tales estadísticas una enorme carcajada rueda Pirineos abajo. Jamás se han pasado por un albergue, jamás se han tomado el menor interés en saber que piensa, que siente, esa inmensa masa, lo mejor de la juventud de Europa, que se ha puesto de nuevo en marcha hacia Compostela. Y se está dando ya el caso, cada vez más, de que muchos de los peregrinos ya ni siquiera pasan por una catedral que sienten hostil, ajena a ellos, que ni siquiera se acercan ya a la Oficina del Peregrino. ¿Todo por arrimar el ascua a sardinas absolutamente podridas? Con toda seguridad sí, no han entendido nada, no han querido saber nada. Una estúpida, cerril, pleistocénica, exclusivista y exclusiva visión de la peregrinación les ha llevado a pensar que todo lo relacionado con el Camino y los peregrinos es "suyo". Y, naturalmente, Santiago también. Y los peregrinos empiezan a "pasar". Para ellos basta con dar culto al "espíritu" de Santiago, ése espíritu que les ha dado, muchas veces a través de cientos y cientos de kilómetros, lo mejor del Camino: espiritualidad, abnegación, compañerismo, solidaridad y libertad. Exactamente lo que no encuentran en Compostela. Pero es que además, la cultura del "rapto", cuando no de la descarada apropiación indebida. se practica con todo descaro, muchas veces ante la pasividad, incompetencia, sometimiento y claudicación de las asociaciones jacobeas. Por ejemplo, la credencial. Sabido es que la credencial nació en el I Congreso Internacional de Asociaciones Jacobeas (Jaca, 1987), propiciada por las asociaciones jacobeas. La antigua Coordinadora de Asociaciones y luego la Federación se encargaban de emitirla. Ante la estupefacción general, la Oficina del Peregrino se apropió de ella y se arrogó la exclusiva (copiándola en su diseño y formato) ante la permisividad de las asociaciones. Que a nadie se le ocurra emitir una credencial, ni siquiera a una asociación jacobea, le darán con ella en la cresta. Ese espíritu exclusivista y exclusivo es el que les ha llevado a la cerrazón y la inquina contra la Prolongación Jacobea a Fisterra y Muxía, y en general contra todo lo que signifique "rozar" su idea de lo que es la peregrinación. No obstante, la tarea de ponerle puertas al campo es ardua, pero en ella siguen. El día en que esa absurda situación cambie todas las campanas del Camino repicarán a gloria. 2) Instituciones Públicas. han entrado en el Camino como elefante en cacharrería. ¿Turismo y peregrinación?, ¿"vender" el Camino? Nadie en su sano juicio está en contra del turismo, particularmente en regiones como Galicia o Castilla y León. Pero la política de promoción, la churras y las merinas pastando en la misma hierba, ha dado frutos amargos. El mensaje machacón, de ascensor de hipermercado, indiscriminado, hortera, espeso y municipal como pocos, la información sesgada (cuando no absoluta desinformación sobre el Camino y las peregrinaciones) han dado lugar a situaciones aberrantes. Particularmente, en Galicia y en el Camino Francés, la frustración, las carreras hacia los albergues, las expectativas no cumplidas, la masificación y, en muchos casos, el atraco a mano armada que sufre mucha gente, procede precisamente de esa propaganda indiscriminada, del ¡ todos al Camino que son vacaciones y es gratis ¡ Reiteradamente venimos anunciando que la gallina sólo puso un huevo de oro y que avisan de Santo Domingo de la Calzada que apenas les quedan ya gallos en el corral. ¡ La "Administracción" en el Camino. Sí, pero, por todos los dioses, digánme ustedes: ¿cómo se "administra" la magia?, ¿qué sello o tampón le ponen al milagro?, ¿en qué negociado despachan leyendas?, ¿qué subsecretario le tramita la pensión al pobre viejo Don Gaiferos de Mormaltan? QUITEN SUS MANOS DEL CAMINO DE SANTIAGO. 3) Asociaciones Jacobeas. Las asociaciones, impulsadas por Elías Valiña, han sido el alma, el gran motor que ha movido el renacimiento de las peregrinaciones jacobeas en el último cuarto del siglo XX. Gente altruista, trabajando a destajo, investigando, señalizando, resucitando el concepto de hospitalidad, practicándolo. Día a día, año tras año, han sido el alma del Camino. Pero ¿en qué ha parado todo?, ¿hasta que punto son, somos, necesarios? ¿qué grado de culpa tenemos en la actual situación "xacobea"? Superados muchos por la entrada institucional en los Caminos, por las "apropiaciones indebidas" ante la pasividad de quienes deben defender un patrimonio que es de todos (Federación de Asociaciones), amarrados otros al pesebre de las subvenciones, encerrados los de más allá en la torre de marfil de los concursos fotográficos, practicando localismos absurdos "(solo existe el caminito que pasa por el campanario de mi pueblo y a los demás sarna, no es mi problema"), desilusionados y/o cansados los que siempre estuvieron en primera línea, la situación es la que es. O se vuelve a la independencia, a hacer del Camino una bandera que no se arría, a no plegarse a nada que no sea procurar la pervivencia de los trazados y del viejo espíritu jacobeo o aquí sobramos todos. ¿Román Paladino? Pues si, blanco y en botella. Santiago raptado, Santiago ocultado, Santiago solapado, ¿Santiago de los peregrinos? Tal vez la respuesta nos la otorgue el extraordinario relato de un peregrino cordobés, Javier Luque, que publicamos en este mismo número de Libredón. En él nos dice que queda esperanza. Y nos regala una gran lección. MÁS CAMINO, MÁS SANTIAGO, MENOS "COMPOSTELA" José Antonio de la Riera, Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago.
Enviado por Acácio da Paz
 
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