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Caminoterapia I - Andando por el Camino de Santiago
Antonio Ares Parra


Este artículo ha sido publicado
por la Revista de Análisis Transaccional
y Psicología Humanista nº 45,
año 2001, pp.29-33

A Mª Carmen Mengual
Maestra y amiga
"in memorian"

Éramos peregrinos a pie por el histórico Camino Francés a Santiago de Compostela y "Finisterre". Andábamos en el tiempo de CÁNCER, Julio de 1994, dispuestos a llegar a la ciudad del Santo en la fecha de su festividad: el 25 de Julio. En algunas paradas vespertinas, descanso de nuestro caminar, coincidimos en albergues y tabernas, charlamos, nos fuimos conociendo: IVES HAUMONT, JOSÉ GUTIÉRREZ VALIÑO y yo.

En la Ciudad de Santiago, Ives amablemente nos invitó a su casa. En las tertulias que allí celebrábamos, abordamos el tema del CAMINO y del caminar. Fuimos perfilando algunas características terapéuticas de "andar por el camino": el cuerpo en movimiento, la soledad, los encuentros, el esfuerzo, el compartir, etc.

Explicitamos que nos parece diferente hacer "este" camino a hacer otros. La historia de la peregrinación, las personas que reúne, el sentido espiritual de desarrollo humano que contiene, la heterodoxia que acepta, las diferentes interpretaciones que sugiere: religiosa, deportiva, espiritual, artística, astral, etc. Todos estos motivos sostienen nuestra sospecha del poder terapéutico de caminar por esta ruta.

El que camina ya tiene motivación y actividad. El ir en grupos y reflexionar al final de cada jornada puede ayudar a integrar conscientemente el "bien" recibido durante la jornada de peregrinación.

También comentamos el "compromiso" humano de las personas que quieran ayudar facilitando estos procesos terapéuticos. El papel del facilitador sería, fundamentalmente, crear el espacio y tiempo para escuchar, expresar y comprometer en el desarrollo humano propio y ajeno con él bautizamos el sentido corporal-mental-espiritual de cada peregrino.

En esta primera entrega de una propuesta de CAMINOTERAPIA lanzo esta hipótesis: "Andar por el Camino de Santiago puede entenderse como psicoterapia".

Andar es un ejercicio físico saludable, hacerlo por el campo es mejor y hacerlo en concepto por el espacio físico del camino tradicional que recorrían los peregrinos a Santiago de Compostela añade un valor incalculable a la actividad física de caminar.

Lógicamente intentaré demostrar este aserto dotándolo de contenido metodológico. Evidentemente cualquier manera de hacer el camino no reporta los mismos beneficios. Tendremos que justificar la hipótesis desde las creencias iniciales que nos llevan a formularla, las experiencias realizadas por el autor y compartido con otras personas que han experimentado una vivencia similar y una propuesta de método, de manera de hacer, para conseguir resultados "terapéuticos".

Iniciemos el relato con un poco de HISTORIA: ¿cómo surge en mí la idea de hacer el Camino de Santiago?

Una año y medio antes de ponerme a andar por primera vez en la tierra del Camino, corría el año 1992, consultaba con una amiga que representaba para mí una mezcla entre "madre" y "psicóloga". Esta amiga, Mª Carmen Mengual, que ya no está entre nosotros (pasó a otro "plano" de su existencia), al consultarle sobre "problemas" de mi vida personal, al hilo de la reflexión que intercambiábamos, me comentó: "parece mentira la necesidad que sentimos de satisfacer los tratamientos terapéuticos, teniendo en cuenta las herramientas sencillas y gratuitas que tenemos a nuestro alcance; están ahí, disponibles para todos... y no las utilizamos en nuestro provecho". Y puso un ejemplo: EL CAMINO DE SANTIAGO.

A mí me extrañó este ejemplo. Poco había yo oído hablar de "ese" camino y no entendí la relación terapéutica que ella me proponía.
Intentó hacer cotidiana y sencilla su propuesta trayendo a colación los versos del poeta Antonio Machado: "caminante, no hay camino, se hace camino al andar". Comentó como adoptamos formas diferentes para andar el camino de la vida:

a) Viajando por autopista, con comodidad y a gran velocidad, sin tiempo para percibir el paisaje, enfocados a la meta y no al recorrido.

b) Viajando "campo a través", en línea recta, pensando que el camino recto es el adecuado, usando cualquier medio y cualquier terreno y tratando de superar todas las dificultades con las que nos tropezamos, y

c) Viajando por veredas, preestablecidas por otros caminantes que las transitaron, que no requieren mucha velocidad ni poca, que se pueden hacer sin prisas, que nos evitan grandes tropiezos y que transitan con posibilidad de contemplar, captar, sentir: te calienta el sol, te moja la lluvia, hueles la naturaleza, tocas el sendero. Es decir, tu "self" contacta con los cuatro elementos de la naturaleza: fuego, agua, aire, y tierra.

Con esta reflexión entramos en una primera justificación de la hipótesis: el significado que demos a nuestro contacto personal con la naturaleza; la vivencia que obtengamos y cómo la expliquemos serán elementos terapéuticos a trabajar en la CAMINOTERAPIA.

Un segundo elemento motivador para emprender esta "odisea" fue su dimensión espiritual. Cuidar cuerpo, mente y espíritu me parece imprescindible a toda labor de crecimiento personal que se precie. En la vida cotidiana, urbana, que vivo, atiendo, no sí si con cuidado, dedico tiempo a aspectos corporales y mentales, sintiendo que dedico menos atención al aspecto "espíritu". En la dimensión espiritual el alma se "anima" con la oración que no es otra cosa que abrirse para estar disponible a contactos "sensitivos" con el mundo o los mundos. Orar no es rezar para pedir, es sentir/se con los otros, las cosas, el mundo; por tanto es dar/se.
Andar, en sentido espiritual, es orar con los pies. Sí, además, oramos en un lugar "sagrado" el contexto nos facilita/potencia la oración.
¿Es "sagrado" el Camino de Santiago?

Siguiendo el discurso de mi amiga yo también participo en la "creencia" de que sí. Durante la Edad Media se fueron construyendo burgos con hospederías y refugios e iglesias (desde el visigótico al románico y al gótico) enclavados en lugares elegidos por su enclave, diseñó y distancia entre ellos. En el medioevo se expresaban conocimientos a través de las formas y figuras arquitectónicas. Los constructores se consideraban albañiles de Dios: el gran constructor. Por tanto las construcciones se diseñaban matemáticamente, con exactitud y musicalmente (con medidas musicales), para que sus vibraciones facilitaran el contacto humano con la dimensión celeste.

¿Qué referente había en el ciclo que diera "reflejo" en la Tierra?: La Vía Láctea. Lo que los peregrinos recorrían en la tierra era el reflejo de la Vía Láctea, una gran catedral, con el Atrio en el espacio anterior a Puente la Reina, la Entrada a EUNATE, el Altar Mayor en el Sepulcro del Apóstol (Santiago, Prisciliano o el que cada quién suponga) y el final de la Iglesia en Finisterre.

La relación del macrocosmos en el microcosmos que, ya desde Paracelso, nos permite relacionar la Cosmología con la Antropología.
Esta historia pretende justificar, la motivación de una persona sedentaria para emprender un recorrido a pie de 900 Kms por los campos de Aragón, Castilla, León y Galicia.

LA APERTURA MENTAL A LAS "CASUALIDADES"

El autor, formado en el positivimismo académico imperante felizmente cuestionado en los últimos años no sólo por los físicos sino también por los científicos sociales, se ve obligado a cuestionarse el principio de la casualidad como único mecanismo científico de explicación de la realidad y dar cabida a explicaciones casuales, relación de acontecimientos que también explican la realidad caótica que experienciamos.

Nos suceden experiencias, sentimos emociones, percibimos realidades sin saber cómo ni por qué. Quizá todo tenga una explicación lógica pero nos conformaremos, de entrada, con aceptar la vivencia. Procuramos aumentar nuestra sensibilidad para encontrarnos con aspectos sutiles de lo obvio que habitualmente descalificamos por falta de tiempo para atenderlos e interesarnos.

Así son "casualidades" los encuentros fortuitos con personas, animales, árboles, flores, etc., los dolores musculares, el cansancio y las heridas, las cosas que portamos en la mochila, lo que conocemos y bebemos, cómo y dónde dormimos, los silencios, canciones, recuerdos que afloran a nuestra mente, etc.

En el Camino tenemos tiempo para analizar un cúmulo de casualidades a las que cada cuál va asignando significados tal como va viviendo la experiencia.

Proponemos que la experiencia, reflexiones y comentarios sobre estos temas sean material terapéutico a trabajar.

LA NECESIDAD DE ESTRUCTURA

Para andar "con buen pie" debemos ser cuidadosos. Prevenir antes de curar. Cuidar todos los detalles: los descuidos se suelen pagar caros.

La paciencia y la perseverancia serán cualidades relevantes a ejercitar.

No debemos olvidar que recorremos un ESPACIO en un TIEMPO. El ritmo (tiempo) en que vivamos el proceso será determinante del mismo.

El peregrino no hace el camino. El camino ya está hecho. Es el Camino el que hace al Peregrino. "Haciendo, me hago" y lo que es más interesante aún: "Haciéndome llego a ser lo que soy".

Andando, respirando, sudando, sentimos toda la fuerza, toda la emoción, toda la energía de nuestro cuerpo.

Nos aprovechamos de un espacio-tiempo para "para el mundo"; realizamos una activada que consiste en andar en sentido contrario a las agujas del reloj, con el sol siempre en nuestra nuca, para estar en el mismo punto cósmico durante 32 días, para PARARNOS.
¿Para que provocar esta parada? Para analizar "qué hace un chico como yo en un sitio como éste".

VALOR MÍTICO DEL CAMINO

Según Ives Haumont, el Camino es más una oportunidad de crecimiento colectivo que de terapia individual. La propuesta de la Caminoterapia es hacer terapias de masas y éstas sólo pueden salir de los mitos.

El mito es una formulación de una historia paradigmática que te hace entender mejor la realidad y así conocerte mejor a ti mismo y comprender a los demás. El mito te ayuda, con sus historias ejemplares, como modelos a seguir, a interpretar determinadas realidades que, fuera de su "explicación", no pueden entenderse.

Por eso el Camino no es una bonita excursión; es un recorrido "mitológico".

El Camino abre los ojos, te hace ver fuera de la visión mítica. Son nuestros mitos los que nos dicen qué es importante y qué no lo es.

La primera significación griega de la palabra mito es hilo conductor, proyecto de acción. El mito nos conduce a percibir, nos impulsa a hacer.

No podemos transformarnos sin transformar al mundo. No podemos ser "cuerdos" en un mundo "loco". No podemos cambiarnos sin hacernos conscientes de nuestros mitos, para "curarlos".

Según Ives Haumont la terapia basada en mitos consistía en pensar que lo que llamamos "nuestras historias santas" narran lo que queda en nuestra memoria colectiva de los problemas no resueltos de nuestros antecesores judíos, islámicos y cristianos.

Por eso interpretamos el Camino como:
­ Inago de la Oca.
­ Pecados Capitales y Virtudes Teologales.
­ Simbología románica y gótica.
­ Vía Láctea.
­ Viaje a la tumba del Apóstol.
­ Etc.

EL CAMINO PARA REMIDIR PENAS DE CÁRCEL

Las penas de cárcel tienen, entre otros cometidos, la virtud de conceder un tiempo para la reeducación del delincuente.

Algunos países han entendido que, sobre todo con personas jóvenes, el Camino puede ser un buen "banco de pruebas" para la reeducación de personas con dificultades de adaptación social.

Bélgica organiza peregrinaciones entre reclusos que reúnen ciertas condiciones, conducidas por técnicos expertos que, según me comentan, obtienen buenos resultados.

En España ya se han publicado manifiestos de algunos letrados en esta dirección pero, que yo sepa, todavía la legislación no ha admitido la posibilidad de redimir penas con la peregrinación.

PRIMEROS AGRADECIMIENTOS


Deseo cerrar esta primera entrega agradeciendo a algunos benefactores de la Humanidad que me facilitaron mi camino.

INVENTORES de:
­ Cassette de poco tamaño y peso.
­ Sacos de dormir de menos de 1Kg.
­ Jabón "lagarto", que sirve para todo.
­ Mochilas de anchas agarraderas que disminuyen el dolor en los hombros.
­ Paños de cocina que sirven de toallas.
­ El credencial de peregrino que es un "abre-puertas".

EMPRESAS de MENSAJERÍA Y CORREOS
Que envían a mi casa mis escritos, fotos, libros y otras compras para que no aumenten el peso de mi carga durante el camino.

COMERCIANTES
Que me proveen comida, bebida, calcetines y medicinas.

BIBLIOGRAFÍA (SELECCIONADA):

- ÁLVAREZ DOMÍNGUEZ, Tomás (2000). El Camino de Santiago, para paganos y escépticos. Madrid. ENDIMIÓN.
- ATIENZA, J. G. (1993). Los peregrinos del Camino de Santiago. Historia, leyenda y símbolo. Madrid. Temas de Hoy.
- AZOFRA, X. (1993). El Camino Mágico de Santiago. Barcelona. Ediocomunicación.
- MORÍN, J. P. Y COBREROS, J. (1976). El Camino Iniciático de Santiago. Barcelona. Ediciones 29.

 

Enviado por Antonio Ares Parra
 
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